Resumen ejecutivo
Nuestra sociedad no puede funcionar sin la migración. Ante el rápido envejecimiento de la población europea y la creciente escasez de mano de obra cualificada en ámbitos clave como la asistencia, la construcción y la logística, la inmigración se está convirtiendo en una necesidad social y económica. El actual marco jurídico europeo se centra mucho en la inmigración altamente cualificada, pero se queda corto: la principal necesidad reside en las profesiones prácticas.
Por ello, este documento de posición aboga por una nueva política migratoria pragmática y orientada a las necesidades reales. El núcleo de la propuesta es la posibilidad de acceder a un empleo independientemente del estatus de residencia, vinculada al pago de las cotizaciones a la seguridad social y al acceso gradual a las prestaciones sociales. De este modo se colmarían las lagunas del mercado laboral y se evitaría el uso abusivo de los sistemas sociales.
En tiempos en que aumentan las narrativas populistas de derechas, es importante presentar modelos basados en hechos y justos. La migración no es una amenaza, sino un elemento para asegurar nuestra prosperidad y nuestros sistemas sociales.
Nuestra sociedad no puede funcionar sin la migración
Europa se enfrenta a dos retos demográficos fundamentales que están presionando tanto a nuestros sistemas de pensiones como a grandes partes de la economía:
- Si la tasa de natalidad es demasiado baja y la esperanza de vida aumenta al mismo tiempo, cada vez habrá menos cotizantes para más pensionistas.
- Al mismo tiempo, hay escasez de mano de obra en muchos sectores, ya que una proporción cada vez mayor de la población europea ya no está dispuesta o capacitada para desempeñar determinados trabajos (por ejemplo, en la asistencia, la construcción o la limpieza).
Aunque la «Tarjeta Azul UE» es un instrumento para la inmigración altamente cualificada, sólo cubre una parte de la demanda. Por tanto, también es necesaria una apertura política a la inmigración en los oficios cualificados y las profesiones sociales.
Hasta ahora, muchos países europeos se han centrado principalmente en atraer a trabajadores altamente cualificados de otros países. Esto es bueno para determinadas profesiones e industrias, pero sólo cubre una pequeña parte de lo que realmente necesitamos. Los cuidados, la construcción y la logística son las áreas en las que tenemos mayor escasez de mano de obra, y apenas hay formas fáciles de atraer inmigrantes.
Nuestra propuesta es radicalmente distinta y radicalmente sencilla: queremos garantizar que todo el que quiera trabajar e integrarse aquí pueda hacerlo. Y sin acoso burocrático e independientemente de su origen y permiso de residencia. En cuanto alguien encuentre un empleador que le haga un contrato de trabajo, podrá quedarse y trabajar aquí.
Un enfoque pragmático: el trabajo antes que el estatus
Proponemos una regulación sencilla y transparente:
- Puede trabajar cualquier nacional de un tercer país que pueda presentar un contrato de trabajo regular en un país de la UE, independientemente del tipo de visado o de la situación de residencia anterior.
- El contrato de trabajo conlleva automáticamente la integración en el sistema de seguridad social y un permiso de residencia temporal vinculado a la relación laboral existente.
- En caso de desempleo involuntario, se aplica la normativa ordinaria del respectivo país de la UE (por ejemplo, en Luxemburgo: un mes de subsidio de desempleo por mes trabajado, durante un máximo de un año).
- El permiso de residencia sigue siendo válido mientras exista una relación laboral o derecho a subsidio de desempleo.
- Sólo después de un periodo mínimo (por ejemplo, 5 años de trabajo regular) se tiene derecho a otras prestaciones sociales (por ejemplo, REVIS, asistencia social), vinculadas a criterios de integración (por ejemplo, conocimientos lingüísticos, residencia ininterrumpida, independencia económica).
- Para las personas que vienen a nosotros o que ya están aquí y quieren contribuir, este nuevo enfoque tiene varias ventajas. Cualquiera que pueda presentar un contrato de trabajo está autorizado a trabajar inmediatamente y recibe un permiso de residencia, lo que significa que puede ganar su propio dinero enseguida, no depende de las ayudas estatales, pasa a formar parte del sistema social(es decir, cotiza a la seguridad social y tiene seguro médico, por ejemplo) y puede construir una nueva vida aquí.
- También hay ventajas para los empresarios, ya que pueden acceder fácilmente a una reserva de mano de obra muy necesaria sin ningún esfuerzo burocrático y, por tanto, pueden cubrir vacantes en sectores como la asistencia, la restauración, la construcción o la logística rápidamente y con trabajadores fijos.
- Y también hay enormes beneficios para nosotros como sociedad. La eliminación del permiso de trabajo que antes se exigía y la concesión automática de un permiso de residencia garantizarán que muchos más nacionales de terceros países que vivan aquí se incorporen directamente al trabajo y coticen a nuestros sistemas de seguridad social(en lugar de limitarse a recibir dinero de los sistemas), contribuyendo así a estabilizar nuestros sistemas de pensiones y de seguridad social. Y lo que es más, garantizan que se minimicen o incluso se eliminen por completo los cuellos de botella a la hora de cubrir vacantes que nos afectan a todos (prueba a encontrar un comerciante).
- Y lo mejor de todo es que ni siquiera nos cuesta dinero, sino que, al contrario, nos aporta dinero. Y al mismo tiempo puede combatir el trabajo no declarado y reducir la xenofobia.
Gestionar la migración, no bloquearla
Esta propuesta persigue dos objetivos al mismo tiempo:
- Abre el mercado laboral a las personas que realmente quieren trabajar y se necesitan urgentemente.
- Reduce los desincentivos a la inmigración en los sistemas de seguridad social.
Las cifras hablan por sí solas: según el informe ESDE 2024, faltan más de 10 millones de trabajadores en toda Europa. Al mismo tiempo, se espera que la población en edad de trabajar se reduzca en 7 millones de personas en toda la UE para 2030. Sin inmigración, pronto dejará de ser posible mantener funciones sociales clave.
Y no puede ser realmente nuestro objetivo permitir que nuestros sistemas de seguridad social se vayan al garete por culpa de nuestra propia burocracia.
Quien no quiera adaptarse a nuestros valores no tiene cabida aquí
La migración no es una calle de sentido único. Cualquiera que desee formar parte de nuestra sociedad debe acatar sus normas básicas. Éstas incluyen la igualdad de derechos, el Estado de derecho, la libertad religiosa, la libertad de expresión y el rechazo de cualquier forma de violencia o discriminación. Cualquiera que rechace estos valores o se oponga activamente a ellos no tiene cabida en nuestras sociedades abiertas.
Esto significa que cualquiera que cometa un delito contra el orden básico libre y democrático o rechace permanentemente los esfuerzos de integración debe esperar perder su derecho de residencia. Una sociedad abierta sólo puede existir si todos los que quieren formar parte de ella están dispuestos a respetar su consenso básico.
Recuperar el discurso
En tiempos de crecientes movimientos populistas de derechas que generalizan la migración como una amenaza, se necesitan conceptos realistas, justos y viables. Este documento no ve la migración como una carga, sino como una oportunidad, si se organiza.
Europa es un continente de cambio, no por compartimentación, sino por apertura. La migración ha dado forma, enriquecido y hecho avanzar a nuestras sociedades. Pero allí donde se alimentan los temores, se necesita orientación. Creemos en reglas claras, oportunidades justas y responsabilidad compartida. La migración no debe ser un tabú, sino un tema de futuro al que se puede dar forma, respetando nuestro orden y confiando en nuestros valores.
Nuestra sociedad no puede funcionar sin migración. Pero puede beneficiarse de una política migratoria inteligente.
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